domingo, 24 de agosto de 2014

Santander: El Gobierno de Cantabria estudiará la posible restauración de los frescos de la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda


El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, ha anunciado que el Gobierno de Cantabria estudiará la posible restauración de los frescos románicos de la Colegiata de Castañeda, en la visita que ha realizado a dicho templo, uno de los más importantes del patrimonio religioso de la región. Acompañado por el director general de Cultura, Joaquín Solanas, y del párroco de dicha Iglesia, Luis Carlos Fernández, recorrió el interior del recinto donde se puede encontrar notables muestras de arte románico, del barroco y del renacimiento.
Asimismo, Serna apuntó la posibilidad de que su departamento acometiera la limpieza de uno de los retablos barrocos que preside la Virgen de la Manzana, una talla de la época gótica.
Esta Colegiata fue construida en la primera mitad del siglo XII, prolongándose su construcción hasta los inicios del XIII. El edificio, en origen de planta de cruz latina, tiene su acceso por la fachada oeste a través de una puerta con arco de medio punto y ocho arquivoltas. La torre, de planta cuadrada, se levanta entre el muro sur de la nave y el crucero, y es predominantemente lisa, a excepción de la parte alta donde se abre un ventanal geminado en cada lado. De los tres ábsides originales tan sólo quedan dos: el central, más ancho y alto, y el derecho.
Punto de peregrinaje del camino de Santiago
Esta antigua abadía, fue también punto de peregrinaje del Camino de Santiago, ya que en ella se veneraba una reliquia de la Cruz de Cristo.
El crucero posee cuatro arcos torales de medio punto sobre los que se levanta la linterna. Esta última se compone de dos cuerpos separados por una imposta de rombos, incluyendo el inferior tres ventanas apuntadas. El presbiterio y el ábside tienen en la parte inferior arcadas ciegas de medio punto con dos arquivoltas de baquetón y guardapolvos de hojas. En el muro norte de la nave, se adosaron otras dos naves en forma de T, una paralela a la primitiva nave románica, y otra en dirección norte desde la anterior. Esta ampliación parece haberse realizado a finales del siglo XII o primera mitad del XIII, ya en la fase protogótica. La innumerable cantidad de capiteles y canecillos de la colegiata contienen una variada gama de motivos decorativos, siendo de especial interés los capiteles del crucero y del ábside.
La colegiata tiene también muestras escultóricas de diversos estilos. En la nave añadida se conserva un interesante conjunto de sepulcros entre los que destaca el del abad Munio González, datado en 1331. En el altar se ubica un calvario en madera de principios del s. XV con crucifijo e imágenes de la Virgen y de San Juan, una de las pocas esculturas que existen en Cantabria de ese periodo. El día 7 de noviembre de 1930 fue declarada Bien de Interés Cultural.

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