lunes, 30 de abril de 2018

Santander: Lupa y los sindicatos firman un pionero protocolo de prevención del acoso moral y sexual


Comisiones Obreras cree que no debería ser noticia que una empresa desarrolle su Plan de Igualdad con un protocolo contra el acoso moral, el acoso por razón de sexo o el acoso sexual en el trabajo, “pero lo es”, como señala Rosa Mantecón, secretaria de Igualdad y Mujeres de CCOO de Cantabria.
El grupo Semark, propietario de los supermercados LUPA, suscribió este 27 de abril un protocolo contra estas modalidades de acoso que en 18 detalladas páginas incluye medidas de prevención, descripciones minuciosas de los tipos de acoso e, incluso, los formularios de denuncia al interior de esta empresa, la principal empleadora privada de Cantabria con algo más de 1.900 trabajadores en Cantabria y otros tantos en sus sedes en otras comunidades autónomas.
“El ejemplo que están dando el grupo Semark y los sindicatos con este protocolo es de suma importancia. Son medidas reales para un problema real”, insiste Mantecón, quien destaca como en el texto se especifica que estas normas se aplicarán “sin importar quien sea la víctima o el/la agresor/a ni cuál sea su rango jerárquico”.
El protocolo se centra en tres fenómenos. El acoso moral, que se traduce en el acoso laboral o mobbing, se produce en diversas situaciones pero el protocolo especifica muchas de ellas, como la asignación de tareas imposibles de cumplir, dejar al trabajador sin tarea efectiva, la negativa injustificada de permisos o de licencias por enfermedad, los cambios sorpresivos de turnos, reprender reiteradamente delante de otras personas o, por supuesto, los insultos o las vejaciones. 
El segundo aspecto tratado es el del acoso sexual y se divide en dos tipos: el acoso quid pro quo, o chantaje sexual directo; y el acoso que crea un ambiente de trabajo hostil, y ese incluye desde los piropos y chistes de contenido sexual, las llamadas telefónicas o las presiones para salir, los “tocamientos innecesarios” y el uso de imágenes obscenas, hasta el intento de violación o la coacción sexual. 
Y el tercero se refiere al acoso por razón de sexo, es decir, el derivado de los estereotipos de género o en función del sexo de la persona, como puede ser asignar trabajos por debajo de la categoría en función del sexo, menospreciar las capacidades intelectuales o físicas por la misma razón o ridiculizar a personas que asumen trabajos tradicionalmente desarrollados por las de otro sexo, entre otros.
“A partir de ahora, todas estas situaciones se van a poder denunciar y se va a poder contar con asistencia sindical para enfrentarlas”, destaca Francisco Javier Escudero, responsable de la sección sindical de CCOO en LUPA. 
“Ahora lo que falta es animar a otras empresas privadas y a los grandes empleadores del sector público a que sigan el camino trazado por los sindicatos y el grupo Semark y que se generalicen estos protocolos porque así estaremos provocando cambios reales en nuestra sociedad”, concluye Rosa Mantecón. 

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